Con base en los informes que se poseen,
se desprende que los zoques estuvieron asentados en una extensa
área que abarcaba toda la parte de las montañas
del noroeste de Chiapas, las llanuras occidentales del centro
del Estado y la parte costera del soconusco, así como
parte del sur de Oaxaca, Veracruz y noroeste de Tabasco.
Al parecer los zoques no pudieron mantenerse en esta basta
zona, viendo reducirse su territorio debido a las constantes
y diversas invasiones de otros grupos indígenas, entre
ellas las de los Mexicas, hacia los años 1484 a 1502,
quienes se apoderan de la franja costera del Soconusco y del
norte de Tabasco; por su parte el grupo indígena de
las Chiapanecas también hostigo a los Zoques y estas
se replegaron a la parte sureste del territorio que habitaban;
y en el noreste debido a la presión de los nahuas abandonaron
el territorio tabasqueño; por el sur, la presión
ejercida por los Chiapas y los Nahuas obligaron a los Zoques
a contraerse hasta Chicoasén, Osumacinta, Tuxtla, San
Fernando, Berriozabal y Jiquipilas. El grueso de la población
zoque quedó agrupada en las poblaciones situadas en
las montañas del noreste chiapaneco: Nicapa, Chapultenango,
Magdalena (hoy Francisco León), Ostuacán, Coapilla,
Copainalá, Ocotepec, Quechula, Tecpatán, Tapalapa,
Ixhuatán, Jitotol, Tapilula y Pantepec.
Con respecto a la actividad económica de los Zoques,
se sabe que eran grupos de agricultores y dedicados también
al comercio, caza y pesca. Cultivaron cacao, algodón,
grana, maíz, fríjol, chile y calabaza.
En la manufactura fabricaban telas de algodón teñidas
con cochinilla; telas burdas sin teñir; redes, cuerdas
y hamacas de ixtle, objetos de barro como incensarios, ollas,
comales y jarros; armas para la caza y guerra. Asimismo, comercializaron
objetos como ropa de algodón, plumas de pájaros,
aves escogidas y pieles de tigre principalmente.
Todo era movilizado utilizando el más importante puerto
pluvial del río Grijalva de esa época, Quechula,
lugar que actualmente esta sumergido en el fondo de la presa
hidroeléctrica Netzahualcóyotl, origen de Tecpatán.
Hacia 1612 Chiapas se dividía en cinco provincias,
existiendo seis conventos para la actividad evangelizadora,
uno de ellos era el de Tecpatán desde el cual se administraba
la zona Zoque (Quechula, Copainalá, Chicoasén,
Osumacinta, Coapilla, Ocotepec, Tapalapa, Pantepec, Tapilula,
Francisco León, Soyaló, Ixtacomitán,
Sunuapa, Comistaguacán y Comeapa).
El majestuoso convento de Tecpatán se fundó
en 1564 por el Fraile Antonio de Pamplona, con el carácter
de vicaría, y en 1595 se elevó al rango de priorato.
Este templo es famoso porque ahí residió el
ilustre religioso y maestro Fray Víctor María
Flores.
En el siglo XIX Tecpatán fue perdiendo importancia
como centro de administración religiosa, pasando a
depender la región Zoque directamente de San Cristóbal
de las Casas, permaneciendo así hasta 1964, año
en que se erige la diócesis de Tuxtla Gutiérrez.
Tecpatán ha jugado un importante papel en la preservación
de la cultura zoque. El nombre significa “Lugar de Pedernales”
y proviene del nahua Tekpatl, pedernal, y Tlan, término
que denota abundancia.
Los Zoques nombraban a su pueblo Ocahual, para expresar el
concepto “Gente Guerrera”. Actualmente existen
en el municipio ruinas arqueológicas, las que prueban
la existencia del hombre antes de la llegada de las tribus
Mexicas y de los conquistadores españoles.
Entre los sucesos históricos se encuentran lo ocurrido
en 1764, cuando un incendio destruye 490 casas y 2 ermitas;
en 1883 se construye la carretera San Cristóbal–Tecpatán
siendo Gobernador del Estado el <i>General Miguel Utrilla;
en 1911 la plaza de Tecpatán es tomada por las fuerzas
Tuxtlecas, la cual era defendida por sublevados San Cristobalenses,
quienes pretendían llevarse los poderes del estado;
en 1914 el pueblo se erige en municipio libre; en 1919 se
crea la primera escuela rural a cargo de José Rosario
Márquez Tovilla; en 1917 se funda la biblioteca municipal
y en 1961 la comunidad de Tecpatán eleva su categoría
a municipio de primera, siendo gobernador del Estado Samuel
León Brindis.